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Regresar a su país y encontrar la muerte: la doble tragedia de los deportados por Trump el día del doble terremoto

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“Hoy recibimos el vuelo #164 de la Gran Misión Vuelta a la Patria con 146 venezolanos, desde EE. UU. ¡Bienvenid@s!”.

La frase aparece en el usuario en X del diputado Mervin Maldonado, jefe de la denominada Gran Misión Vuelta a la Patria, la oficina del Gobierno venezolano para coordinar el retorno de integrantes de la diáspora que ronda los ocho millones de personas, según cifras de la Organización Internacional de las Migraciones.

Se les ve regresando con lo que tienen puesto, sin equipaje, haciendo trámites en taquillas, mientras Maldonado les da la bienvenida y entrega cajas de juguetes a algunos de los siete niños que volvían en el vuelo.

De acuerdo con informes de la agencia ANSA y del diario ‘El País’ de España, en realidad eran 147, uno más que la cifra reportada por Maldonado, y de ellos solo 12 han sido reportados con vida.

Los otros 135 podrían estar bajo los escombros del hotel donde fueron recluidos a su regreso, a la espera de la emisión de documentos de identidad y coordinación para el regreso a sus lugares de origen.

Su regreso se produjo el 24 de junio cerca del mediodía. Pocas horas después, mientras se disponían a descansar luego de la larga jornada del retorno, dos terremotos de 7,2 y 7,5 grados que devastaron el estado La Guaira sacudieron su alojamiento provisional.

Habían salido de Estados Unidos con el trauma de semanas de reclusión en centros de detención para migrantes en Texas, Georgia y Florida.

De vuelta a casa siguieron bajo llave, porque según testimonios de los sobrevivientes, los funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) que custodiaban el hotel desoyeron sus súplicas de abrir las puertas para permitir que se pusieran a salvo de la fuerza de los sismos.

Un trámite sencillo convertido en tragedia

120 hombres, 19 mujeres, cinco niños y dos niñas. Ese es el registro del que disponen las autoridades venezolanas.

Todos fueron trasladados al hotel Santuario La Llanada, un viejo caserón en las laderas de una montaña que en el pasado albergó una escuela, el Colegio San Benito, y durante la pandemia fue habilitado como centro de cuarentena para pasajeros que llegaban infectados.

Los repatriados gritaban pidiendo “que les abrieran, que les abrieran, porque estaba temblando, y ellos no les abrieron»

De acuerdo con testimonios de familiares que hablaron con los retornados, se suponía que permanecerían allí lo suficiente para que se les emitieran documentos de identidad y pasaran por revisiones médicas y protocolos de vacunación. Posteriormente, se coordinaría el traslado a sus sitios de origen.

Venezolanos deportados por el Gobierno de Donald Trump descienden del avión que los trasladó de vuelta a su país. Maiquetía, 24 de marzo de 2025.
Venezolanos deportados por el Gobierno de Donald Trump descienden del avión que los trasladó de vuelta a su país. Maiquetía, 24 de marzo de 2025. AP – Ariana Cubillos

El mismo procedimiento se ha seguido con otros vuelos de repatriación, que llegan regularmente dos veces por semana desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, incluso en los momentos de mayor tensión con el Gobierno del hoy depuesto Nicolás Maduro.

La tragedia llegó antes que los trámites, agravada según el testimonio de familiares y sobrevivientes por la actuación de los agentes del SEBIN.

Según Yulis Salcedo, madre de uno de los sobrevivientes citada por el diario ‘El País’, los repatriados gritaban pidiendo “que les abrieran, que les abrieran, porque estaba temblando, y ellos no les abrieron. Los dejaron encerrados como si fueran unos ladrones, unos matones”.

Varios de los sobrevivientes reportan que han sido ellos mismos los que han llevado adelante las labores de remoción de escombros para tratar de encontrar vida, mientras familiares hacen desesperados llamados por ayuda de servicios de rescate, que se han encontrado con un grave obstáculo: las características del terreno montañoso, escarpado y de difícil acceso.

Otros informes que circulan en redes sociales, publicados por personas que se identifican como parientes de las víctimas, aseguran que agentes del SEBIN se han sumado a las labores de socorro, sin equipo especializado.

Pero algunos de los repatriados son auténticos fantasmas. No llegaron a hacer contacto con familiares y no conocían a sus compañeros del vuelo 164. La oficina de Mervin Maldonado no respondió a preguntas de ‘El País’ sobre la situación del grupo, de modo que oficialmente solo los gobiernos de Estados Unidos, que los deportó, y de Venezuela, que los recibió, saben que ellos estaban en La Llanada.

Algunos familiares ni siquiera saben cómo lucen después de semanas o meses de detención migratoria.

“Busco a Daniel Alejandro Núñez Ramírez, mi hijo, soy Obadelys Núñez, su mamá. Él es alto, gordo, blanco, pelo crespo, tiene barba, tiene acné, tiene un tatuaje en el brazo izquierdo. Pesa 120 kilos, o menos, porque él estuvo en otra situación allá en Estados Unidos, detenido por ICE (el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) un mes y pudo perder peso”, relata una mujer en un video en redes sociales.

La misma persona asegura que “hay evidencias de que están vivos, pero no suben las máquinas porque es un área empinada, con una carretera angosta”.

Otro video publicado por parientes en redes sociales refleja una supuesta llamada con un sobreviviente que asegura que hay 60 personas con vida atrapadas bajo los escombros, aunque luego agrega que espera que los encuentren “vivos o muertos, porque queremos darles una digna sepultura”.

Un blanco frecuente de la ofensiva antinmigración

El discurso antinmigración de Donald Trump ha estado dirigido de forma particularmente violenta contra los venezolanos.

La hoy destituida secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem determinó la terminación del estatus de protección temporal (TPS), que había emitido a favor de esta comunidad la Administración Biden.

La Corte Suprema permitió proseguir con las deportaciones mientras el caso avanzaba en tribunales inferiores. Eso ha dejado a más de 250.000 personas sin amparo y a otras 350.000 ante el riesgo de quedar expuestas a la deportación una vez que su protección expire en octubre próximo.

Unos 250 venezolanos fueron enviados a la megacárcel de máxima seguridad del CECOT en El Salvador, en virtud de un acuerdo con el presidente Nayib Bukele supuestamente destinado a eliminar de las calles de Estados Unidos el peligro del Tren de Aragua, la banda transnacional designada por Trump como “organización terrorista internacional”.

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Libres pero con marcas de por vida: venezolanos repatriados denuncian maltratos en el CECOT
Imagen de portada: Libres pero con marcas de por vida: venezolanos repatriados denuncian maltratos en el CECOT © France 24

Sin embargo, la mayoría no tenía antecedentes penales ni en su país ni en Estados Unidos. Hoy, de vuelta en su país, varios de ellos han demandado a la Administración Trump buscando compensación y un juez federal ha ordenado que se les permita regresar para presentar sus casos.

Aunque no hay cifras oficiales al respecto, el monitor ICE Flight detectó en 2025 un total de 73 vuelos de deportación hacia Venezuela, a razón de dos por semana, que han permitido expulsar a 14.000 personas.

Menos de tres semanas después de la extracción del presidente Nicolás Maduro, el diario ‘New York Times’ citó a un funcionario estadounidense diciendo que la mandataria interina Delcy Rodríguez había aceptado aumentar la frecuencia a tres vuelos semanales, en un esfuerzo por congraciarse con la Administración Trump apoyando sus esfuerzos por lograr la “mayor deportación de la historia”.

Si el informe es preciso, la cifra de expulsados podría duplicarse en 2026, mientras organizaciones de defensa de los migrantes, como la Federación Hispana (HF), han comenzado a clamar por la reinstalación del TPS, argumentando que esta protección “existe precisamente para momentos como este”.

«Exigir su retorno a un país durante una catástrofe humanitaria sería contrario al espíritu e intención de la ley, a nuestros valores como nación, y pondría miles de vidas en riesgo. Venezuela sigue cumpliendo los estándares requeridos para la designación del TPS, y la Administración debe actuar», asegura la HF en un comunicado.

Con EFE y medios locales

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