Salud
Cincuenta años al servicio de la vida: la Clínica Corominas honra al Dr. Luis Grullón Estrella
SANTIAGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- La Clínica Corominas de Santiago vivió este jueves una noche de emoción, reconocimiento y memoria al incorporar al Dr. Luis Grullón Estrella a su Mural de los Recuerdos, distinción reservada a quienes han dejado una marca imborrable en esa institución y en la medicina dominicana. Tres voces cercanas —su hermano, una colega y un discípulo— tomaron la palabra para trazar el retrato de un médico que eligió la ginecología como vocación y la convirtió en legado.
Un comienzo que nadie olvidó
El Dr. Luis Grullón Estrella nació en la comunidad de Guayabal, municipio de Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Cursó medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y completó su especialización en Ginecología y Obstetricia en el Instituto de Seguros Sociales de México. Regresó al país y el 13 de mayo de 1976 inició sus labores en la Clínica Corominas, institución a la que consagraría los siguientes 50 años de su vida.
La Dra. Christina Mella, patóloga de la Clínica Corominas, recordó con humor un detalle que el propio homenajeado nunca olvida: para ingresar a la institución en aquella época había que pagar cinco mil pesos, mientras que sus primeras consultas costaban apenas cinco pesos —y tres si la paciente regresaba—. «Más allá de los números, lo que realmente construyó en todos estos años fue un regalo invaluable», afirmó la Dra. Mella.
Antes de comenzar a trabajar, el Dr. Grullón Estrella invitó a sus futuros colegas a su propia casa para conocerlos. «Quizás ninguno de los presentes imaginaba entonces que ese encuentro sería el inicio de una relación que se extendería por cincuenta años de entrega y servicio», señaló la patóloga.
«Para él la medicina no fue un trabajo, fue su misión»
El Dr. Fernando Grullón Estrella, ginecólogo obstetra-laparoscopista de la Clínica Corominas y hermano del homenajeado, fue quien abrió la noche con las palabras más cargadas de afecto. «Hay una historia que no solo se mide por el tiempo, sino por la profundidad de la huella que deja en el corazón de una institución y de una comunidad», expresó.
Describió una trayectoria marcada por noches sin dormir, fines de semana entregados y decisiones difíciles tomadas siempre con el paciente como prioridad. «Un médico íntegro, confiable y profundamente leal a sus principios, a sus colegas y a esta institución. Su sensibilidad humana transformó la atención médica en un acto de entrega pura», afirmó el Dr. Fernando Grullón Estrella.
La Dra. Mella complementó ese retrato humano: «Don Luis es simpático, servicial, generoso. Transmite tranquilidad y confianza. Tiene la capacidad de hacer sentir importantes a quienes lo rodean. Entendió que el éxito de otros no disminuye el propio. Como decimos, el sol sale para todos.»
Destacó que el Dr. Grullón Estrella allanó el camino para quienes vinieron después, incluyendo a sus propios hermanos Fernando y Nelson, su primo Agustín, y una nueva generación familiar que ya ejerce la medicina: Carlos, Manuel, Luis José y María Cristina, esta ultima quien cursa el cuarto año de cirugía.
El pionero que llevó la especialidad al norte
El Dr. Frank Espino, ginecólogo-obstetra y discípulo directo del homenajeado, trazó la dimensión gremial y académica de su maestro con precisión y admiración. «A través de los años ha dejado huellas de cómo se debe ejercer la medicina en un mundo tan competitivo. He aquí un ejemplo de disciplina y entrega», afirmó.
Recordó que el Dr. Grullón Estrella fue presidente de la Asociación Médica de Santiago — lo que es hoy filial del Colegio Médico Dominicano—, y segundo vicepresidente del organismo a nivel nacional. En 1980 integró la primera directiva de la Filial Norte de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia, junto a un grupo de médicos pioneros que sentaron las bases de la especialidad en el norte del país.
Uno de sus aportes más trascendentes, según el Dr. Espino, fue su participación activa en la creación de los programas de residencia médica en Santiago, en una época en que la formación de especialistas prácticamente solo existía en la capital. «Recuerdo que nos llevó al Seguro Social en Santo Domingo y ahí pasamos los fines de semana aprendiendo medicina perinatal. Fue un pionero», rememoró.
También participó en la Federación Latinoamericana de Medicina Perinatal y colaboró en la formación clínica de estudiantes en la Universidad Católica Madre y Maestra. «Colaboró en la formación de generaciones enteras de ginecólogos. Fue un pilar académico del norte del país», afirmó el Dr. Espino.
De director médico a Maestro Latinoamericano
En la Clínica Corominas, el Dr. Grullón Estrella, ocupó la Dirección Médica durante varios años y desde 2017 preside el Consejo de Administración, cargo desde el cual impulsó proyectos de expansión, nuevas áreas médicas y programas de calidad y seguridad para el paciente. Paralelamente, se desempeñó como médico ayudante y docente en el Hospital Universitario José María Cabral y Báez, contribuyendo de manera decisiva al desarrollo del Departamento de Ginecología y Obstetricia de esa institución pública.
También fue socio y dirigente de la Cooperativa Médica de Santiago (Coopmédica), fundada en 1964 y considerada una de las cooperativas más pioneras de América Latina, donde ejerció como vicepresidente del Consejo de Administración en 2009 y mantuvo su participación institucional hasta noviembre de 2023.
Es autor y coautor de 14 trabajos de investigación científica publicados en revistas especializadas. Y coronando una carrera de medio siglo, la Federación Latinoamericana de Ginecología y Obstetricia le otorgó el título de Maestro de la Ginecología y Obstetricia Latinoamericana, el reconocimiento más alto de su especialidad en la región. «No todos podemos llegar a eso», dijo el Dr. Espino con admiración.
Un legado que se mide en vidas, no en cargos
Los tres oradores coincidieron en algo que va más allá de los títulos y las posiciones: el verdadero legado del Dr. Luis Grullón Estrella está en las personas.
«Su legado no se encuentra en los cargos que ocupó ni en los años que ejerció, sino en las familias que ayudó a formar y en los innumerables niños que ayudó a traer al mundo», resumió la Dra. Mella.
El Dr. Espino fue igualmente directo: «Era extremadamente exigente, extremadamente disciplinado. Pero uno entendía que nos exigía porque le importaban los pacientes, porque le importaba la institución. Su legado está en cada médico que formó, en cada paciente que atendió y en cada institución que ayudó a construir.»
Y el Dr. Fernando Grullón Estrella cerró con la síntesis más personal: «Por su entrega y por enseñarnos que la medicina se ejerce con vocación y con alma. Muchas gracias.»
Esta noche, la Clínica Corominas no solo grabó un nombre en su Mural de los Recuerdos. Celebró medio siglo de una vida puesta al servicio de los demás.
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