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Alaska, Florida y California: claves de las elecciones que medirán la fuerza de Trump y la disputa por el Congreso
Alaska, el escenario que puede inclinar el Senado. La contienda más estratégica se encuentra en Alaska, donde el senador republicano Dan Sullivan busca conservar su escaño frente a una amplia nómina de candidatos, entre ellos la demócrata Mary Peltola, exrepresentante federal y una de las figuras más conocidas de la oposición.
La elección tiene una particularidad: todos los candidatos compiten en una misma primaria y los cuatro más votados, independientemente de su partido, avanzarán a las elecciones generales de noviembre. El ganador será definido entonces mediante el sistema de votación por orden de preferencia.
El resultado podría ser determinante para el control del Senado el próximo año. Sullivan busca mantener una banca republicana que el partido considera fundamental, mientras Peltola aspira a aprovechar su perfil moderado para atraer a independientes y votantes centristas.
La contienda también tiene un elemento inusual: otro candidato republicano llamado Dan J. Sullivan aparece en la papeleta, lo que podría generar confusión entre algunos electores.
Florida: Trump pone a prueba su influencia
Florida concentra varias de las batallas políticas más relevantes de la jornada. La primera es la primaria republicana para suceder al gobernador Ron DeSantis, cuyo mandato está limitado. El representante Byron Donalds cuenta con el respaldo de Donald Trump y parte como una de las figuras centrales de la contienda republicana.
Una eventual victoria de Donalds mediría hasta qué punto Trump conserva capacidad para imponer o impulsar candidatos en un estado donde su movimiento político tiene una fuerte implantación. En noviembre podría enfrentarse al demócrata David Jolly, excongresista republicano que cambió de partido y busca ahora representar a los demócratas.
La elección para gobernador también es relevante porque DeSantis y Trump han mantenido una relación política marcada tanto por la alianza dentro del Partido Republicano como por sus diferencias personales y estratégicas.
La batalla demócrata entre moderados y progresistas
Florida es también un nuevo escenario de la disputa interna que atraviesa al Partido Demócrata entre el sector moderado y el ala progresista.
En el Distrito 25, al norte de Miami, el representante Jared Moskowitz, considerado un demócrata moderado, enfrenta a Oliver Larkin, activista respaldado por los Socialistas Demócratas de América y vinculado anteriormente a la campaña presidencial de Bernie Sanders.
Larkin propone un salario mínimo federal de 25 dólares por hora, Medicare para todos y reformas institucionales como la eliminación del Colegio Electoral. Moskowitz, por su parte, ha construido una imagen de legislador dispuesto a trabajar ocasionalmente con republicanos.
La disputa refleja una pregunta más amplia para los demócratas: si el partido debe profundizar su giro hacia posiciones progresistas o priorizar candidatos moderados capaces de competir en distritos políticamente diversos.
Ese dilema adquiere una dimensión particular en Florida, donde una parte importante del electorado latino mantiene una fuerte sensibilidad frente a la palabra “socialismo”, especialmente entre comunidades cuyos miembros o familias emigraron de países gobernados por regímenes socialistas.
La redistribución de distritos altera el tablero
Otra de las claves de Florida está en el nuevo mapa electoral. Los republicanos rediseñaron los distritos congresionales del estado con el objetivo de ampliar sus posibilidades de conservar y aumentar su mayoría en la Cámara de Representantes.
La redistribución ha obligado a varios legisladores demócratas a buscar nuevos distritos. Entre ellos está Debbie Wasserman Schultz, una veterana congresista con 11 mandatos que abandonó el distrito que representaba después de que el nuevo trazado lo hiciera mucho más favorable a los republicanos.
Ahora compite en el Distrito 20, de mayoría afroamericana, donde enfrenta a varios candidatos negros, entre ellos el rapero Luther “Uncle Luke” Campbell, la exrepresentante Sheila Cherfilus-McCormick y el activista progresista Elijah Manley.
La contienda mostrará también si los demócratas pueden conservar sus posiciones en el sur de Florida después de una redistribución diseñada para favorecer a los republicanos.
California: una batalla demócrata con implicaciones nacionales
California ofrece un escenario diferente. En el Distrito 14 del área de la bahía de San Francisco, los votantes elegirán al sucesor interino del demócrata Eric Swalwell, quien dejó el Congreso a comienzos de año después de retirar su candidatura a gobernador y enfrentar acusaciones de agresión sexual, que él niega.
El escaño permanecerá en manos demócratas, pero la disputa enfrenta a dos perfiles distintos del partido: Aisha Wahab, senadora estatal de origen afgano-estadounidense y vinculada al ala progresista, y Melissa Hernández, directora del sistema de transporte público del área de la bahía y figura asociada con una línea más moderada.
Ambas candidatas se enfrentarán nuevamente en noviembre por el mandato completo de dos años, por lo que la elección de este martes funciona también como una primera medición de fuerzas.
Gaza y el peso del lobby proisraelí
La campaña de California ha adquirido además una dimensión nacional por la guerra de Gaza y la disputa dentro del Partido Demócrata sobre la relación de Estados Unidos con Israel.
El Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC) ha invertido importantes recursos para respaldar a Hernandez y derrotar a Wahab, convirtiendo la elección en otro escenario para medir la capacidad de los grupos proisraelíes de influir en primarias demócratas.
La pugna llega después de que candidatos progresistas críticos de Israel hayan obtenido resultados diversos en distintas elecciones durante este ciclo electoral. Por eso, el resultado de California será observado más allá de las fronteras del distrito.
Más que primarias: una señal sobre el mapa de noviembre
Las elecciones de este martes no resolverán por sí solas quién controlará el Congreso de Estados Unidos, pero sí permitirán identificar algunas de las fuerzas que podrían definir las elecciones de noviembre.
Alaska concentra la batalla más directamente vinculada al control del Senado; Florida pondrá a prueba el poder político de Trump y la estrategia republicana para mantener su dominio en el estado, además de exhibir las tensiones ideológicas de los demócratas; y California servirá como termómetro de la pugna entre moderados y progresistas dentro del partido.
En conjunto, los comicios ofrecen una fotografía temprana de un Partido Republicano que continúa bajo la influencia de Trump y de un Partido Demócrata que todavía debate cuál es la combinación de candidatos, mensajes y posiciones capaz de recuperar terreno en el Congreso.
Con Reuters y AP