Salud
Benzodiacepinas: el fármaco útil para dormir que puede volverse un riesgo si se cronifica
Carlos Roncero, profesor de psiquiatría. (MANU LAYA SANCHEZ)
MADRID, ESPAÑA/ DIARIO DE SALUD. – España se mantiene entre los países con mayor consumo de benzodiacepinas, un grupo de medicamentos usados para tratar ansiedad, insomnio, relajación muscular y, en algunos casos, convulsiones.
Carlos Roncero, presidente de la Sociedad Española de Patología Dual y miembro del Grupo Sanitario de la Alianza por el Sueño, advierte que el problema no está en su uso puntual y controlado, sino en los tratamientos que se prolongan durante meses o años sin una revisión médica adecuada.
Según Roncero, estos fármacos actúan sobre el sistema GABA, reducen la excitabilidad de ciertos circuitos cerebrales y producen relajación física y psíquica, además de facilitar el sueño.
Sin embargo, recuerda que las guías recomiendan emplearlos por periodos limitados, en general entre cuatro y doce semanas, dependiendo de si se usan como hipnóticos o ansiolíticos.
El especialista alerta también sobre la banalización de su consumo. Sostiene que algunas personas los toman por recomendación de familiares, amigos o conocidos, sin control médico, una práctica que puede ser peligrosa.
Al ser depresores del sistema nervioso central, las benzodiacepinas pueden causar enlentecimiento físico y mental, problemas cognitivos y motores, riesgo de caídas, accidentes de tráfico o laborales, síndrome de abstinencia, tolerancia y dependencia.
Roncero defiende un punto intermedio: no prohibir estos medicamentos, pero sí revisarlos periódicamente. “Deben y pueden ser utilizadas, pero siempre bajo control médico y bajo reevaluaciones permanentes”, explicó.
También señaló que existen alternativas para el insomnio, como la terapia cognitivo-conductual, medidas de higiene del sueño y nuevos fármacos, aunque algunos no están financiados por la sanidad pública española.
Entre las medidas básicas, los expertos recomiendan mantener horarios regulares, evitar ejercicio intenso por la noche, no cenar en exceso, reducir pantallas antes de dormir, cuidar la temperatura y el ruido de la habitación, y reservar la cama para el descanso.
La clave, según Roncero, es que las benzodiacepinas no sean la respuesta automática ni permanente ante el insomnio o la ansiedad.