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Calor extremo: la amenaza invisible que ya mata a más de 540,000 personas al año en el mundo

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Andreswd / Gettyimages

SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- El calor extremo no avisa. No tiene la espectacularidad de un terremoto ni los vientos destructores de un huracán, pero sus consecuencias son igual de letales. Más de 540,000 personas mueren cada año debido a las olas de calor, que además afectan las operaciones de uno de cada 12 hospitales en el mundo, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado conjuntamente con el gobierno de Brasil en el marco de la Cumbre del Clima COP30 en Belém.

En estudios realizados entre 2000 y 2019 se observó que fallecen 489,000 personas al año por causas relacionadas con el calor, y que el 45% de esas muertes ocurren en Asia y el 36% en Europa. Solo en el verano de 2022, Europa registró 61,672 muertes por calor.

¿Qué le ocurre al cuerpo cuando el calor se vuelve extremo?

El cuerpo humano está diseñado para mantenerse a una temperatura estable de alrededor de 37°C. Cuando el entorno supera ese umbral y el organismo no logra disipar el calor con suficiente rapidez, el sistema de termorregulación colapsa y los daños pueden ser irreversibles.

El médico Guillermo Mo Ye, especialista en salud ambiental, explica que las afectaciones por calor ocurren por fases progresivas. La primera señal es la deshidratación. Le sigue el agotamiento por calor, con síntomas como debilidad intensa, náuseas, mareos y piel pálida y húmeda. 

En su forma más grave, aparece el golpe de calor: la temperatura corporal sube por encima de 40°C, el cuerpo deja de sudar y pueden sobrevenir convulsiones, alucinaciones, desorientación y pérdida del conocimiento.

«Esta condición aumenta los riesgos principalmente en los extremos de la vida: bebés, niños pequeños y adultos mayores. Los niños pequeños porque su sistema de termorregulación no está completamente desarrollado, y los adultos mayores porque ya no es tan eficaz. 

También afecta a personas con enfermedades crónicas, problemas renales o quienes toman ciertos medicamentos como diuréticos», precisó Mo Ye en declaraciones recogidas por la Revista Espejo en agosto de 2025.

Un golpe de calor es la situación en la que una persona sometida a altas temperaturas sufre un fallo en su sistema de termorregulación, elevando su temperatura hasta los 40 grados o más. Puede afectar a personas mayores sedentarias, a jóvenes que practican deporte bajo calor extremo, a trabajadores a la intemperie y a enfermos crónicos. Se pueden producir convulsiones, alucinaciones, irritabilidad, cambios del comportamiento y alteración del nivel de consciencia o desmayo.

Más allá del golpe de calor, los riesgos para la salud incluyen la insolación, la deshidratación, la disfunción renal y los trastornos neurológicos, daños que no siempre se relacionan de forma inmediata con el calor pero que los estudios han confirmado que están directamente vinculados a la exposición prolongada a temperaturas extremas.

Los grupos más vulnerables

Los recién nacidos, niñas, niños, personas mayores, personas en situación de discapacidad y aquellas que reciben tratamiento médico son más vulnerables durante las olas de calor y pueden desarrollar con mayor facilidad sus efectos adversos, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS).

El 69% de la población identifica a las personas mayores de 65 años como el grupo más vulnerable. Dentro de ese grupo, el 81% se reconoce como parte de un colectivo de riesgo, sobre todo por su edad, el uso de medicación o la presencia de enfermedades crónicas. 

Los colectivos más señalados también incluyen a los trabajadores al aire libre, los niños menores de 5 años, las personas con enfermedades respiratorias, las personas sin hogar y las mujeres embarazadas.

El calor extremo representa un riesgo para la salud pública a partir de los 32°C, según expertos en salud. Para los grupos de mayor riesgo, resulta crucial evitar la exposición solar directa entre las 11:00 y las 17:00, cuando el índice de calor alcanza sus valores más elevados.

Una crisis laboral y económica

El impacto del calor extremo no se detiene en el cuerpo individual. Sus consecuencias se extienden al mundo del trabajo y a la economía global con una profundidad que los organismos internacionales describen como alarmante.

Un informe conjunto de la OMS y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que más de 2,400 millones de personas ya están expuestas a condiciones climáticas peligrosas en sus lugares de trabajo, lo que representa el 71% de los trabajadores mundiales.

Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el calor extremo provoca cada año más de 22 millones de lesiones laborales y casi 19,000 muertes.

«El calor extremo ya está perjudicando la salud y los medios de subsistencia de miles de millones de trabajadores, especialmente en las comunidades más vulnerables», advirtió Rüdiger Krech, director de Medio Ambiente, Cambio Climático y Migración de la OMS, al presentar el informe Climate change and workplace heat stress en agosto de 2025.

La productividad de los trabajadores cae entre un 2% y un 3% por cada grado por encima de los 20°C. La OIT estima que el calor extremo podría costar a la economía global 2,400 millones de dólares anuales en pérdida de productividad para 2030.

El riesgo de sufrir una lesión por accidente de trabajo se incrementa en un 17% durante las olas de calor, según la OIT. Entre los efectos crónicos, se proyecta que 26.2 millones de personas desarrollarán insuficiencia renal crónica atribuible al estrés térmico en el lugar de trabajo.

«Hay que adaptarse o morir», declaró Johan Stander, de la OMM, en declaraciones a Euronews en agosto de 2025.

El año más caluroso de la historia

Según la OMM, 2024 fue el año más caluroso del que existen registros. En muchas regiones, las temperaturas superaron los 40°C e incluso alcanzaron los 50°C. Esta situación ya no se limita a zonas tropicales: afecta a países en latitudes medias, como se observó en la reciente ola de calor en Europa.

Hasta 3,500 millones de personas podrían estar viviendo en áreas altamente vulnerables al cambio climático. El riesgo de daños en hospitales por eventos climáticos extremos como inundaciones, incendios y olas de calor es actualmente un 41% superior al de hace 35 años. Sin una rápida descarbonización, el número de instalaciones sanitarias en riesgo podría duplicarse a mediados de siglo.

Cómo protegerse: las recomendaciones de los expertos

Frente a este escenario, los organismos internacionales y los especialistas coinciden en una serie de medidas preventivas concretas:

Hidratarse constantemente, incluso sin sentir sed, consumiendo al menos un vaso de agua cada 15 a 20 minutos en condiciones de calor extremo, y evitando bebidas azucaradas, alcohol o café, que favorecen la deshidratación. Usar ropa ligera, holgada y de colores claros, y protegerse con sombrero de ala ancha.

Evitar la exposición directa al sol entre las 11 y las 17 horas. 

Permanecer en espacios frescos o con aire acondicionado durante las horas de mayor calor. Ante cualquier síntoma persistente como confusión, piel seca y caliente, o pérdida del conocimiento, llamar de inmediato a los servicios de emergencia: es una urgencia médica.

La OMS y la OMM recomiendan diseñar políticas de salud laboral específicas adaptadas a condiciones climáticas locales, capacitar a profesionales de la salud y empleadores para reconocer los síntomas del estrés térmico, e invertir en investigación para evaluar y mejorar las medidas de protección en el entorno laboral.

«El calor extremo no es solo una incomodidad: es una amenaza directa a la salud humana y a la estabilidad económica mundial», concluye el informe conjunto de la OMS y la OMM.

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