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“Estamos en crisis, pero más estables”: 72 horas después del terremoto, el Chocó lucha por reconstruirse
«¿Cómo se va uno de su hogar? Nos ha costado toda una vida tener lo que perdimos. No me puedo volver a desplazar», señala Lucy Ibargüen, quien administra un hotel en la capital chocoana. «Estos tres días he tenido que ver a muchos amigos enterrar a sus madres o conocidos». Quibdó vive horas de congestión por los equipos de rescate, que han cerrado algunas calles para priorizar el paso de ambulancias, y por el miedo que generan varias estructuras a punto de caer en la ciudad, entre ellas edificios de entidades públicas y algunos hoteles.
El Hospital Departamental San Francisco de Asís, el único de complejidad intermedia en la zona, registra una ocupación superior al 200% de su capacidad. «Estamos en crisis desde el lunes, pero mucho más estables. Los enfermos de mayor complejidad se trasladaron por vía aérea a Medellín porque no tenemos capacidad. A pesar de eso, seguimos operando y nuestro banco de sangre está más estable», reconoce el gerente del hospital, Ovidio Garrido Córdoba, en conversación con France 24. «Parte de nuestro personal médico ha perdido total o parcialmente sus casas y aun así están aquí, apoyando a la comunidad». Este centro hospitalario también registra agrietamientos en algunos pasillos y unidades vitales para la atención de urgencias como el área de quirófanos y aire.
Una enfermera de este centro asistencial, Yesica Córdoba Guevara, enfermera, relata cómo vivió el lunes del terremoto mientras trabajaba en urgencias: «Tenía el celular en una mano, hablando con alguien de mi familia que me informaba de un fallecido, mientras con la otra intubábamos a un paciente. Parte de mi casa se vio muy afectada, un muro se vino abajo completamente. Pero agradezco y felicito a todo el personal médico que sigue acá; muchos lo hicieron sin noticias de sus familias hasta la noche de ese lunes».
Quibdó vuelve a una tensa calma, con suministro de energía estable desde la mañana del miércoles. Sin embargo, los daños en las viviendas, sobre todo en el sector de Medrano, saltan a la vista: casas sin paredes, y adultos mayores que no tienen dónde pasar la noche y prefieren quedarse frente a sus casas, pese al riesgo de colapso.
Para ellos, la solidaridad de los vecinos, con sus propias herramientas y sus propias manos, ha sido lo único que se ha mantenido en pie, como algunas estructuras, a pesar de las réplicas. «Aquí estamos haciendo una olla colectiva para comer algo», cuenta una vecina del barrio Simón Bolívar, en Medrano. Sus casas, separadas por apenas unos metros, sufrieron daños estructurales en paredes, escaleras y placas.
Termina búsqueda de desaparecidos en Chocó: ¿habrá reconstrucción?
Las autoridades informaron este miércoles que dieron por terminada la jornada de búsqueda de desaparecidos. Pero para muchos, solo por el terremoto Colombia está mirando hacia esta región: «Siempre el Chocó ha estado de último. Es triste ver que solo con esta crisis vemos al gobierno nacional acá. Me preocupa mucho que el apoyo que pueda llegar se pierda en corrupción, como ha pasado en otros momentos», afirma Javier Piña, quien trabaja en su moto haciendo domicilios y mototaxi en la ciudad. Javier, y algunos de sus conocidos, se dicen escépticos de que la reconstrucción llegue.
Los escombros de casas y pequeñas edificaciones que colapsaron con el terremoto y las réplicas, que se siguen registrando hasta este jueves en la mañana, continúan bloqueando calles y caminos. La ciudad tiene, por ahora, capacidad limitada de maquinaria para remover concreto y cemento. Los propios residentes han puesto cintas de advertencia para evitar que alguien pase por ahí.
Chocó es una paradoja viva: reúne la mayor pobreza del país con una de sus mayores riquezas mineras y la mayor densidad de biodiversidad de Colombia. Es, desde principios del siglo XX, uno de los grandes productores de oro y platino del país, pero esa riqueza extractiva nunca se tradujo en desarrollo local. Su biodiversidad es comparable con la de la región amazónica.
En contraste, es una de las regiones con más muertes por desnutrición infantil en Colombia: 28 casos registrados en 2024.
Comunidades incomunicadas, tres días después
San José del Palmar, un pueblo de poco más de mil habitantes, fue el epicentro del terremoto de 7,4 que golpeó gran parte del occidente colombiano y que ya suma más de 265 víctimas mortales.
Solo hasta la tarde de este miércoles, la gobernadora del Chocó, Nubia Córdoba, logró acceso aéreo hasta esa población y pudo registrar el estado de las viviendas averiadas y de las personas heridas sin atención. También visitó Unión Panamericana, el municipio con más fallecidos en toda la región.
Otras comunidades del Alto Baudó, a más de 80 km al sur de Quibdó, denuncian a través de sus líderes sociales que no han recibido apoyo para evaluar el estado estructural de sus casas y que carecen de alimentos. Con las vías bloqueadas por derrumbes, el río Atrato ha sido fundamental para trasladar a los heridos, como indican en el hospital local San Francisco de Asís.