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Israel lanza sus ataques más letales desde junio en Líbano y causa al menos 11 muertos
Ni la precaria tregua en vigor ni las continuas negociaciones auspiciadas por Estados Unidos han logrado que Israel cese por completo sus ataques en el sur de Líbano, un área que, a la vez, sigue siendo ocupada por las tropas israelíes.
Este sábado 15 de agosto, dos bombardeos de Israel causaron al menos 11 muertos, la cifra diaria más alta desde que el 20 de junio pasado entró en vigor el último de varios pactos de cese al fuego de cumplimiento relativo.
También es el balance más letal desde que el 26 de junio pasado, Israel y Líbano anunciaron un «acuerdo marco» para la retirada gradual de las fuerzas israelíes del sur de Líbano a cambio del desarme del grupo chiita Hezbolá, cuya implementación sigue siendo objeto de discusiones.
De acuerdo con el ministerio de Salud libanés y a la agencia estatal de noticias NNA, uno de los ataques aéreos israelíes alcanzó esta madrugada una vivienda en las afueras de la aldea sureña de Ansar, provocando siete muertos, entre ellos tres niños y dos mujeres.
Según recoge el medio libanés ‘L’Orient-Le Jour’, también se registraron otros dos heridos en el inmueble de dos plantas, donde se refugiaban dos familias que, por la ofensiva israelí, habían sido forzadas a desplazarse de los poblados de Jebchit y Zebdine, situados en el distrito de Nabatieh, a solo 15 kilómetros de Ansar.
Por otra parte, otro bombardeo israelí esta mañana contra un edificio residencial en Deir Zahrani, en el norte de Nabatieh, mató a otras cuatro personas e hirió a 17.
De acuerdo a la prensa local, entre las víctimas se encontraban un hombre y su hijo, ambos desplazados del poblado de Meis el-Jabal y el propietario del lugar, mientras que la cuarta víctima fue un automovilista que pasaba por el lugar y falleció por las heridas en su cabeza.
La serie de intensos ataques aéreos de Israel en la madrugada y las primeras horas del sábado también alcanzaron otras partes de Nabatieh, entre ellas la estratégica colina de Ali Taher, que domina gran parte de la mencionada ciudad sureña y las principales carreteras que conducen a ella.
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Versiones cruzadas sobre los objetivos de los bombardeos de Israel
A pesar de la tregua nominal, el Ejército israelí ha continuado sus ataques casi a diario en las áreas al norte del río Litani, que hoy por hoy constituye una suerte de frontera de facto porque las fuerzas israelíes ocupan amplias áreas al sur de ese curso fluvial.
Precisamente, la entidad castrense del Estado hebreo justificó los bombardeos de este sábado como una respuesta a un ataque de Hezbolá contra las tropas israelíes situadas en el sur libanés y aseguró que un comandante de la fuerza Radwan del grupo murió en la ofensiva en Ansar.
Luego, la oficina del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu explicó que tres soldados israelíes habían sido «gravemente heridos» por un ataque de Hezbolá en Ali Taher, por lo que las fuerzas israelíes bombardearon esa zona montañosa y un supuesto «centro de mando» en Ansar.
Ni el Ejército ni el jefe del Gobierno israelí se pronunciaron sobre la ofensiva en Deir Zahrani y aseguraron que el objetivo de los ataques era infraestructura de Hezbolá, al que acusaron de «poner deliberadamente a civiles en un complejo militar», sin proporcionar pruebas.
Esta versión fue discutida por el primer ministro libanés, Nawaf Salam, quien aseguró que «los siete mártires del ataque aéreo israelí contra el pueblo de Ansar no son infraestructura militar, ni los niños y mujeres asesinados en él son objetivos militares».
El premier cuestionó, además, que, con sus acciones, Israel «socava los esfuerzos por estabilizar la situación en el sur» y subrayó que, «si hubiera» infraestructura militar en las zonas atacadas, la responsabilidad de lidiar con ella «recae exclusivamente en el Estado libanés» y «su existencia no otorga a Israel el derecho a violar el territorio libanés ni a poner en peligro a la población civil».
Por su parte, en su comunicado, Hezbolá, que se opone a los diálogos directos que mantienen los gobiernos de Israel y Líbano, instó a las autoridades libanesas a «explorar todos los medios disponibles para detener esta agresión y cesar su insistencia en entablar negociaciones directas humillantes y ofrecer concesiones gratuitas al enemigo».
Asimismo, el partido-milicia chiita denunció las «declaradas intenciones agresivas y expansionistas» de Israel en Líbano y afirmó que los ataques israelíes «recibirán una respuesta apropiada en defensa de Líbano, su pueblo, su soberanía y su dignidad nacional».
Los ataques fuerzan nuevos desplazamientos y siembran dudas sobre los diálogos
Según informes de la prensa libanesa, los distintos ataques israelíes de este sábado forzaron a decenas de familias a huir en dirección a la ciudad de Sidón, unos 30 kilómetros al norte de Nabatieh, provocando un intenso tráfico en las rutas.
Del mismo modo, ‘L’Orient-Le Jour’ reportó que el ejército israelí continuó con las demoliciones y detonaciones de viviendas en varias aldeas de los distritos de Bint Jbeil, Nabatieh y Marjeyoun.
Precisamente, esta semana, una investigación visual del Financial Times concluyó que Israel está llevando a cabo una campaña de «destrucción sistemática» en las zonas que ocupa en sur de Líbano, con el objetivo de dejar la zona inhabitable.
Esto se traduce en la devastación de unas 85.000 viviendas, más del 20% de las tierras agrícolas y los bosques de la región, así como infraestructuras esenciales para la vida, entre ellas redes de agua y electricidad.
Frente a esta destrucción documentada y los nuevos bombardeos de Israel, el presidente libanés Joseph Aoun condenó «las reiteradas violaciones del acuerdo marco, de la labor del grupo de coordinación militar y del derecho internacional humanitario».
Asimismo, consideró que las acciones israelíes son «un claro mensaje al proceso de negociación y a los esfuerzos estadounidenses por implementar dicho acuerdo», en referencia a las conversaciones directas que Israel y Líbano llevan a cabo, con mediación de Washington.
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Hasta el momento se han celebrado siete rondas de diálogos, la más reciente en Roma a principios de agosto. Y se espera que la capital italiana acoja un octavo encuentro a inicios de septiembre.
Con Reuters, AP, EFE y medios locales