Internacionales
La OMS confía en que es posible controlar en tres meses el brote de ébola “con los recursos necesarios”
El coordinador de respuestas sanitarias de emergencia de la Organización Mundial de la Salud, Thierno Baldé, reiteró este 18 de agosto que la agencia confía en las posibilidades de controlar el brote de ébola en la República Democrática del Congo en tres meses, como lo prevé su plan para la contingencia.
Baldé, sin embargo, vincula esas opciones a poder contar “con los recursos necesarios”, que siguen siendo deficitarios.
La OMS esperaba recaudar 115 millones de dólares para financiar su respuesta, de los cuales solo ha conseguido el 60%, lo que significa que el personal debe redoblar esfuerzos en condiciones muy precarias para cumplir con los objetivos.
«La situación es bastante difícil, pero la gente trabaja aquí día y noche intentando controlar este brote», admitió Baldé en declaraciones a periodistas en Ginebra en una conferencia remota desde Bunia, capital de la RDC.
A pesar de las limitaciones, el funcionario de la OMS agregó que en las últimas dos semanas se han añadido 400 camas y se tiene previsto desplegar un número mayor de epidemiólogos para apoyar en el rastreo de contactos de los infectados.
Sin embargo, los esfuerzos de contención se han encontrado con desafíos en el terreno que dificultan el avance del plan de la OMS.
A las limitaciones sanitarias (como la detección tardía, los equipos de vigilancia sobrepasados o las dificultades para tratar con una variante del virus de tratamiento complejo como el Bundibugyo), se une el hecho de que hay un conflicto armado en curso, lo que dificulta el despliegue en extensas zonas del país.
El escepticismo reina entre especialistas locales
El optimismo de Baldé no es compartido por especialistas en el terreno. Wessam Mankoula, jefe de preparación y respuesta ante emergencias de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África, advirtió de que “estamos lejos de descubrir la magnitud de este brote” y agregó: «No terminará en unas semanas ni siquiera meses».
Altos funcionarios sanitarios que conversaron con la agencia Reuters dijeron que el brote no está cerca de ser controlado, pues entre 70 y 80% de los nuevos casos no pueden ser vinculados con otros pacientes, lo que sugiere que el virus se está extendiendo sin control.
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De hecho, los contagios se extendieron a una sexta provincia, Bas-Uele, una expansión geográfica que arroja aún más dudas sobre la capacidad de contención.
El actual brote ya es considerado el más mortífero en la RDC y el segundo con más víctimas en la historia, después del que se produjo entre 2014 y 2016 en África Occidental, que dejó más de 11.000 muertes.
En la RDC, 2.325 personas han perdido la vida en el transcurso de esta emergencia, lo que supera ya el hito de 2018-2020, que era el más grave de los 17 brotes documentados en el país, cuando se registraron 2.299 decesos.
Es, además, el de más rápida difusión en la historia, pues registra más víctimas y casos que cualquier otro en el mismo periodo de tiempo, y se propaga tres veces más rápido que el peor de la historia, el de 2014-2016.
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La OMS informó que se registró un récord semanal de 579 casos y 304 muertes en la semana anterior.
«Necesitamos aumentar rápidamente la escala para poder evitar que ocurran más muertes, que más familias y comunidades se vean afectadas», pidió Trish Newport, coordinadora de emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF).
No hay vacunas ni tratamientos probados contra la variante Bundibugyo, que es la que se está difundiendo en la RDC, de modo que los casos están siendo atendidos con un abordaje experimental, con un ensayo apoyado por la OMS que es resultado de la colaboración entre el Instituto Nacional de Investigación Biomédica del Congo, la Universidad de Oxford, el Instituto de Medicina Tropical de Amberes y otros grupos internacionales de salud.
Se espera que el Comité de Emergencia de la OMS se reúna este 18 de agosto para decidir si prorroga la declaración de emergencia y dar recomendaciones a los estados para controlar su propagación.
Tom Fletcher, jefe humanitario de la ONU, anunció la asignación de 30,5 millones de dólares adicionales y el despliegue de 20 empleados más para ayudar en la respuesta en las líneas del frente.
«Esto es una llamada de atención», dijo Fletcher. «Necesitamos rapidez, escala y solidaridad antes de que este virus se adelante aún más”.
Con Reuters y AP