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Los síntomas de la menopausia que nadie explica y que una de cada dos mujeres padece sin saberlo

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BARCELONA, ESPAÑA/ DIARIO DE SALUD. — Hay una menopausia conocida, la de los sofocos y el insomnio, y hay otra que pasa desapercibida durante años: la del cansancio inexplicable, la memoria que falla, la piel que pica, el corazón que de repente se acelera sin motivo aparente o la sensación de que el cuerpo ya no responde como antes. 

El doctor José Manuel Martínez lo ve cada semana en la consulta. Ginecólogo del Hospital Universitario de Bellvitge y responsable de su Unidad de Patología Benigna, donde atiende patologías como miomatosis uterina, suelo pélvico, endometriosis y envejecimiento del aparato genital, es también profesor asociado de la Universidad de Barcelona. Conoce bien ese silencio que rodea a muchos de los síntomas de esta etapa.

«Todavía existe bastante desconocimiento sobre la menopausia. Aunque ahora se habla más del tema en redes sociales, sigue habiendo mucho tabú. Muchas mujeres ni siquiera identifican ciertos síntomas como parte de este proceso porque nadie les ha explicado que también pueden estar relacionados», afirma Martínez.

Los síntomas que nadie pregunta y las pacientes no cuentan

Más allá de los sofocos o la sequedad vaginal, Martínez enumera un repertorio de señales que rara vez se asocian espontáneamente a la menopausia: el cansancio persistente, la niebla mental, la dificultad para concentrarse, los problemas de memoria reciente, los dolores articulares, la caída del cabello, el picor en la piel, la sensación de hinchazón abdominal o los cambios en el suelo pélvico, como una mayor tendencia a la incontinencia urinaria o al prolapso.

«Muchas veces, cuando preguntas de forma específica, la paciente te dice: ‘Pues sí, también me pasa eso’. Pero si no se lo preguntas directamente, no suele relacionarlo con la menopausia. Y eso hace que muchas mujeres pasen meses o incluso años pensando que simplemente están más cansadas, más torpes o que se están haciendo mayores, cuando en realidad hay una explicación multifactorial y hormonal detrás», advierte el ginecólogo.

Los datos científicos respaldan esa percepción clínica. Entre un 34% y un 62% de las mujeres refieren problemas de memoria y dificultades para concentrarse durante la transición a la menopausia, un conjunto de síntomas que a menudo se describe como niebla mental. Y un estudio de Mayo Clinic publicado en 2026 revela que la fatiga afecta al 95% de las mujeres en perimenopausia, siendo el síntoma más prevalente de esa etapa. 

Por qué aparece el cansancio y qué hay detrás

Martínez desmonta la idea de que el agotamiento sea algo vago o difícil de explicar. «El cansancio suele aparecer por varios factores a la vez. Muchas veces, el principal motivo es que durante la noche no descansan bien, ya sea por insomnio, despertares frecuentes o porque los propios sofocos las despiertan varias veces. A eso se suma que, a nivel metabólico, el cuerpo entra en una especie de reajuste: hay un descenso hormonal importante y eso genera una sensación general de bajón físico», explica. Y aclara algo que muchas pacientes no esperan escuchar: «Muchas mujeres llegan a consulta preguntando directamente por complejos vitamínicos, pensando que ahí está la solución, pero en realidad suele estar más en tratar otros síntomas: conseguir que descansen mejor, reducir el insomnio, controlar los sofocos».

La ciencia neurológica también aporta contexto: la perimenopausia se asocia a alteraciones del sueño, niebla mental y cambios metabólicos derivados de la desregulación hormonal, tal como señaló la doctora Caroline Just, de la Cleveland Clinic, en su presentación ante la American Academy of Neurology en 2026. 

La niebla mental: el síntoma que más sorprende

«La niebla mental es probablemente de las cosas que más sorprenden cuando les explicas que puede estar relacionada con la menopausia», reconoce Martínez. Las pacientes describen que se sienten más despistadas, que olvidan nombres, que no recuerdan qué medicación están tomando o que les cuesta concentrarse en tareas cotidianas. «Y cuando les dices que eso puede tener relación con la menopausia, muchas se quedan sorprendidas porque pensaban que era simplemente estrés o que estaban empezando a envejecer peor», señala.

El ginecólogo apunta a una primera medida concreta: revisar si hay déficits de hierro, vitamina D o anemia, porque pueden empeorar la memoria y la concentración. «Una analítica básica suele ser importante. Pero hay una parte que es fisiológica y que necesita tiempo. El cuerpo se está adaptando. Lo importante también es que la paciente entienda qué está pasando, porque cuando sabes que tiene una explicación, se vive de otra manera», afirma.

Hinchazón, digestión y hormigueo: síntomas que el cuerpo atribuye a otro culpable

Los cambios digestivos son otro terreno confuso. «Durante la menopausia se producen cambios hormonales que pueden afectar al eje digestivo y a la percepción de la distensión abdominal», explica Martínez. Y distingue dos posibilidades: que sea parte del cambio hormonal, o que la menopausia actúe como punto de inflexión que hace visibles problemas digestivos que ya existían pero estaban compensados. «Cuando esa hinchazón empeora a lo largo del día o es muy persistente, muchas veces recomendamos también una valoración digestiva. Porque no todo es menopausia, aunque sí puede ser el momento en el que el cuerpo empieza a manifestarlo», matiza.

En cuanto al hormigueo, Martínez lo ubica entre los síntomas menos conocidos y menos frecuentes, pero reales. «Muchas veces tiene relación con los cambios físicos que se producen en el cuerpo por el déficit de estrógenos. A nivel vascular, el organismo reacciona a esa bajada hormonal y pueden aparecer sensaciones de entumecimiento, mayor retención de líquidos o cambios en los tejidos», explica. Suele ser puntual y no se cronifica, pero conviene mencionarlo al especialista si aparece.

Palpitaciones y riesgo cardiovascular: cuándo preocuparse

Las palpitaciones son otro síntoma que muchas mujeres no cuentan porque no las relacionan con la menopausia. «Puede ocurrir. Suele estar asociado a los síntomas vasomotores que aparecen como consecuencia del déficit hormonal. Lo que no sería normal es que eso se tradujera en una taquicardia mantenida, en bajadas importantes de frecuencia cardíaca o en una sensación constante de malestar cardiovascular», aclara Martínez.

El especialista señala un dato que pocas mujeres conocen y que cambia la percepción del riesgo: el estrógeno tiene un efecto protector sobre el sistema cardiovascular. «Antes de la menopausia, las mujeres tienen menos riesgo de infarto o ictus que los hombres. Después, ese riesgo aumenta progresivamente, tiende a igualarse y, en algunos casos, puede incluso superarlo, especialmente si existen otros factores de riesgo», advierte. La evidencia científica respalda ese punto: la pérdida de estrógenos contribuye a disfunción endotelial, mayor rigidez arterial y cambios en el perfil lipídico que elevan el riesgo aterogénico en la posmenopausia.

 Si las palpitaciones son puntuales y coinciden con sofocos, suele ser algo esperable. Pero si son intensas, duran demasiado o generan mucha preocupación, Martínez recomienda un estudio cardiológico básico: un electrocardiograma, un Holter o una valoración específica para descartar que haya algo más.

Cuándo dejar de normalizar lo que no es normal

La pregunta final es práctica: ¿cuándo hay que ir al médico en lugar de seguir atribuyendo todo al paso del tiempo? «Creo que hay que consultar con un especialista cuando estos síntomas empiezan a afectar a la calidad de vida», responde Martínez. Y hace una advertencia sobre la información que circula en redes sociales: «Vemos mucha información difundida por personas que realmente no tienen conocimientos sobre menopausia o que apenas han leído un par de artículos y ya hablan como si fueran expertas. Esto hace que muchas mujeres lleguen muy alertadas a consulta». La clave, insiste, «está en consultar cuando esos síntomas dejan de ser algo puntual y empiezan a condicionar el bienestar, el descanso, las relaciones personales o la vida diaria».

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