Internacionales
Muere Tim Curry a los 80 años, el actor que convirtió a los villanos y excéntricos en personajes inolvidables
Del teatro londinense a Hollywood, donde conquistó a varias generaciones.
Nacido el 19 de abril de 1946 en Grappenhall, Cheshire, Inglaterra, Tim Curry estudió arte dramático en la Universidad de Birmingham antes de iniciar una carrera que abarcaría teatro, cine, televisión, música y doblaje. Su primer gran salto llegó en los escenarios londinenses, donde en 1973 asumió el papel del Dr. Frank-N-Furter en ‘The Rocky Horror Show’, el musical de Richard O’Brien que posteriormente sería llevado al cine.
Dos años después, Curry volvió a interpretar al personaje en ‘The Rocky Horror Picture Show’, junto a Susan Sarandon y Barry Bostwick. La película no fue inicialmente un gran éxito comercial, pero las funciones de medianoche terminaron convirtiéndola en uno de los mayores fenómenos de culto de la historia del cine.
Como Frank-N-Furter, Curry desafió las convenciones de género y sexualidad con una interpretación deliberadamente provocadora, teatral y cargada de humor. El personaje, un científico excéntrico y seductor vestido con lencería, se convirtió en la imagen más reconocible de una carrera que precisamente nunca temió asumir riesgos.
El propio Curry había advertido en 1975 que el papel podía convertirse en una etiqueta difícil de abandonar. Pero también defendía que una interpretación carecía de sentido si no implicaba algún riesgo. Con el paso de las décadas, aquella preocupación terminó formando parte de la paradoja de su carrera: Frank-N-Furter fue su papel más famoso, pero Curry hizo mucho más que encarnarlo.
El rostro que América Latina recuerda como Pennywise y el conserje de ‘Mi Pobre Angelito’
Para varias generaciones de espectadores latinoamericanos, sin embargo, la imagen de Curry quedó asociada sobre todo a películas como ‘IT’ y ‘Mi Pobre Angelito’.
En 1990 interpretó al payaso Pennywise en la miniserie televisiva ‘IT’, adaptación de la novela de Stephen King. Con maquillaje, sonrisa inquietante y una voz capaz de pasar de la ironía al terror en segundos, Curry construyó un Pennywise que marcó profundamente la cultura popular. Mucho antes de las posteriores adaptaciones cinematográficas de la novela, su interpretación se convirtió en una referencia para quienes conocieron la historia de King a través de la televisión.
Su versión de Pennywise no dependía únicamente del maquillaje. Curry utilizó el contraste entre una apariencia aparentemente infantil y una personalidad amenazante para crear uno de los villanos televisivos más recordados de comienzos de los años 90.
El público latinoamericano también lo recuerda por su participación en ‘Mi pobre angelito 2: Perdido en Nueva York’ (Home Alone 2: Lost in New York, 1992), donde interpretó al excéntrico y divertido conserje del hotel en el que se hospeda Kevin McCallister, personaje interpretado por Macaulay Culkin.
Fue una muestra de otra de las grandes virtudes de Curry: podía convertir una presencia relativamente breve en una actuación memorable. Su rostro expresivo, su elegancia teatral y su particular sentido del humor le permitían moverse con naturalidad entre la comedia y la extravagancia.
A lo largo de los años también apareció en ‘Los tres mosqueteros’, ‘La sombra’, ‘La isla del tesoro de los Muppets’, ‘Los ángeles de Charlie’, ‘Annie, Clue y Legend’. En numerosas ocasiones interpretó villanos o personajes excéntricos, roles que parecían diseñados para aprovechar su sonrisa siniestra, su voz profunda y su capacidad para la exageración.
Curry incluso se tomaba con humor sus trabajos menos logrados. Al hablar de Congo (1995), reconoció que consideraba mala su propia actuación y que había merecido el premio Razzie que recibió por ella.
Un actor de teatro mucho más allá del cine
Aunque el gran público lo identificó con películas y personajes de culto, buena parte de la trayectoria de Curry se desarrolló sobre los escenarios.
Fue nominado tres veces al premio Tony, el máximo reconocimiento del teatro de Broadway. La primera llegó en 1981 por su interpretación de Mozart en ‘Amadeus’. Posteriormente, recibió nominaciones por ‘My Favorite Year’, en 1993, y por ‘Monty Python’s Spamalot’, en 2005, donde interpretó al Rey Arturo.
Estas actuaciones mostraron una dimensión distinta de un intérprete cuya imagen cinematográfica podía hacer olvidar su sólida formación teatral. En Broadway, Curry combinó comedia, música y drama con la misma intensidad que había llevado a sus personajes cinematográficos.
Su registro vocal también le abrió una segunda carrera como actor de voz. Su característico barítono fue solicitado para películas y series animadas, y en 1991 ganó un premio Emmy diurno por su trabajo en ‘Peter Pan & the Pirates’.
Tuvo sin duda una carrera construida sobre personajes imposibles de olvidar. Curry nunca fue un protagonista convencional de Hollywood. Su mayor fortaleza consistía precisamente en hacer que los personajes secundarios, los villanos y los excéntricos dominaran la escena.
“Me encantan esos papeles; siempre son los mejor escritos”, dijo en una entrevista de 2011. La frase resume una carrera en la que Curry convirtió la rareza en una herramienta interpretativa.
Su legado, por eso, resulta difícil de encerrar en un solo personaje. Para unos será Frank-N-Furter; para otros, Pennywise. Para millones de espectadores latinoamericanos, será también aquel peculiar empleado de hotel de ‘Mi pobre angelito 2’. Para los aficionados al teatro, quedará el actor de ‘Amadeus y Spamalot’. Y para quienes crecieron con la animación, permanecerá también aquella voz grave e inconfundible.
Tim Curry hizo de lo extravagante una forma de arte. Y consiguió algo todavía más difícil: que personajes concebidos para ser excesivos, inquietantes o absurdos terminaran siendo, décadas después, inolvidables.
La salud redujo su actividad, pero no borró su vínculo con el público
La carrera de Curry sufrió un brusco cambio después del derrame cerebral que padeció en 2013, que lo dejó en silla de ruedas y redujo considerablemente su actividad profesional. Antes ya había tenido que abandonar una producción teatral británica por motivos de salud.
A partir de entonces, concentró buena parte de su trabajo en el doblaje y en apariciones más puntuales. Pero su presencia cultural nunca desapareció. ‘Rocky Horror’, Pennywise y sus numerosos personajes siguieron formando parte de la memoria de varias generaciones.
En 2024 regresó a la gran pantalla con ‘Stream’, una película de terror que representó una nueva aparición cinematográfica para el actor después de años de actividad más limitada.
Con Reuters y AP