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Terremoto en Colombia: Kiara, símbolo de la vulnerabilidad y resistencia de los animales en la tragedia

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Cuando el terremoto de magnitud 7,4 sacudió el centro y occidente de Colombia a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto, una parte de la fachada del edificio Portal del Parque, en el barrio Valher de Dosquebradas, en Risaralda, simplemente desapareció. En el hueco quedó Kiara: una perra criolla de dos años, sobre una superficie sin pared que la separaba del vacío.

El video que grabaron los vecinos se viralizó. Kiara estaba prácticamente inmóvil. Cualquier movimiento en falso podía hacerla caer.

Héctor Hernández, concejal de Pereira y una de las personas que tras el terremoto ha estado rastreando reportes de animales, llegó al caso a través de redes sociales. Se acercó hasta el lugar con un compañero a evaluar si el rescate era viable, y lo que encontró no dejaba mucho margen: «Cuando ingresamos al inmueble nos damos cuenta de que había ingreso, pero no había acceso al apartamento». El piso se había venido abajo.

El derrumbe fue parcial, pero desordenado. «El piso octavo cayó al séptimo, la parte de la sala comedor, y así sucesivamente. Y se fueron varias paredes», describe Hernández a France 24. En uno de esos cuartos sin pared quedó Kiara, subida en una cama.

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Héroes de cuatro patas apoyan en búsqueda de sobrevivientes
Imagen de portada: Héroes de cuatro patas apoyan en búsqueda de sobrevivientes © France 24

Tres horas y una estructura a punto de caer

Llamaron a los bomberos de Dosquebradas, que enviaron un equipo completo. La operación tomó casi tres horas, con la estructura en alto riesgo de colapsar. «Bomberos hizo un trabajo impecable, donde había una articulación de un equipo en la parte de afuera que estaba comunicando qué era lo que estaba pasando», dice el concejal.

Afuera esperaban las familias muy angustiadas, sin poder ingresar al edificio, recuerda Hernández.

Afortunadamente, Kiara salió con vida. En el mismo operativo rescataron a Luna, una dóberman que se encontraba en un piso más alto del mismo conjunto. Pero una tercera perra nunca apareció. 

«Fue muy gratificante poder salvar a Kiara y a la otra perrita. Gracias a ese trabajo articulado de los bomberos logramos ese rescate tan maravilloso, que nos llena de emoción en estos momentos tan difíciles, donde la mayoría son noticias malas para los pereiranos y los colombianos», dice Hernández.

Hay un detalle que explica por qué el caso pegó tan fuerte, y también por qué Kiara no reaccionaba: llevaba cuatro días de adoptada. Vivía en un parqueadero vecino al edificio y una mujer del lugar, a la que se le había muerto una perra, decidió llevársela. 

«Ella se asomaba, miraba, se subía a la cama, pero no había esa conexión con su humano todavía», explica el concejal.

Un perro recibe atención médica mientras varias personas buscan sobrevivientes entre los restos de un edificio derrumbado tras un terremoto en Cali, Colombia, el 11 de agosto de 2026. REUTERS/Sergio Acero. REUTERS – Sergio Acero

Lo que no entra en las cifras

La alerta y la articulación ocurrieron por fuera de los canales formales Colombia tiene un protocolo para la atención de animales en emergencias, pero Hernández describe una distancia entre el papel y el terreno.

«Hay un protocolo, pero en ley, en papel. A la hora de aplicarlo se encuentran todavía algunas dificultades», señala. «En el momento de la articulación hay unos vacíos que hacen que la ayuda no sea tan inmediata». 

Tampoco hay una estadística clara de cuántos animales están afectados. Lo que Hernández maneja es un conteo propio y parcial: diez reencuentros confirmados y entre 15 y 20 casos reportados en total, una cifra que él mismo presenta como aproximada porque las solicitudes llegan por redes sociales y las comunicaciones de la zona siguen fallando.

Una gata en el piso 13

Ese conteo se actualiza a mano. Este miércoles estuvo en un edificio de 14 pisos donde se encontraba una gata en el piso 13. No la encontraron. «Es un apartamento dúplex, pero volvemos a lo mismo: un piso 14 con parte de la estructura comprometida», explica. La estrategia ahora es dejar una trampa con alimento y esperar a que salga sola.

Los gatos son el problema más difícil, porque se esconden, y ubicarlos sin equipos entrenados es casi imposible en estructuras que todavía no son seguras para entrar. Por eso esperan la llegada de un equipo brasileño especializado en búsqueda y rescate de animales. «Vienen en camino», dice Hernández. «Hay muchos animalitos que siguen atrapados en diferentes estructuras».

Otros no llegaron a esa instancia. Varios perros y gatos murieron al lanzarse desde pisos altos durante el temblor. Otros siguen bajo los escombros. Kiara salió con vida, pero la mayoría de esos casos no tuvo quién los buscara.

Los refugios también se cayeron

A eso se suma otro problema: al menos 32 refugios de animales quedaron colapsados o en riesgo de colapso en municipios de Caldas, Risaralda, Quindío, Valle del Cauca y Antioquia, entre ellos Manizales, Chinchiná, Pereira, Dosquebradas, Armenia, Cali y Roldanillo.

Esos albergues ya venían al límite antes del terremoto. «Los países suramericanos tenemos un tema de sobrepoblación de animales en calle, y otro gran número de animales en albergues y fundaciones donde no tienen garantizados los recursos, donde viven de la donación del día a día», dice Hernández. Su temor es que la emergencia desvíe las ayudas cotidianas de las que dependen esas organizaciones para sobrevivir.

«Hay una atención desde lo público, pero en este caso la solidaridad de las personas es fundamental, porque son muchas las necesidades», relata.

Un hombre lleva en brazos a un perro cerca de un edificio dañado tras un terremoto en Pereira, Colombia, el 10 de agosto de 2026. REUTERS/Juan David Duque. REUTERS – Juan David Duque

Hay casos, además, sin respuesta institucional posible: los animales de personas que murieron o que están internadas. En ese caso la salida ha sido informal. «Han llegado otros familiares o amigos solicitando que ellos se hacen cargo de estos animalitos», cuenta el concejal, y el resto se resuelve difundiendo los casos por redes.

Lo que sí funcionó, asegura, fue el accionar de las autoridades locales. Los cuerpos de bomberos de Pereira y Dosquebradas respondieron a los pedidos, y en los albergues y fundaciones habilitados tras el sismo se permite el ingreso de las familias con sus animales. «Vemos esa conexión tan bonita de estas familias multiespecie», resume.

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