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«Una experiencia única»: de Islandia a España, el eclipse solar trajo una breve noche en partes de Europa

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Por primera vez en 27 años, Europa occidental vivió este miércoles 12 de agosto un eclipse solar total, cuando la alineación del Sol, la Luna y la Tierra provocó una breve noche en una franja ‘diagonal’ del territorio europeo.

El fenómeno fue visible, primero y de forma más duradera, en los confines del Ártico de Rusia, Groenlandia y el oeste de Islandia, antes de atravesar una pequeña zona de Portugal y una amplia franja del norte y centro de España, el país con las mejores vistas de este espectáculo celestial.

El momento del eclipse coincidió con la puesta del Sol, que permitió que las islas Baleares, en el mar Mediterráneo, contemplaran esa combinación en el cierre del evento.

Para la península ibérica, fue el primer eclipse solar total desde 1912. Pero esa región, que debió esperar 114 años para observar de nuevo el fenómeno, tendrá el raro privilegio de experimentar otro el 2 de agosto de 2027, mientras que un eclipse anular en enero de 2028 completará el llamado ‘Trío de Eclipses Ibéricos’.

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La ‘España vaciada’ se llenó por el eclipse

En busca de las mejores vistas del eclipse solar total, millones de personas se congregaron en ciudades y pueblos de España, bajo un cielo despejado, muchos de ellos con sillas de jardín, sombrillas y sombreros para aguardar el evento pese a estar atravesando otra ola de calor estival.

El Ministerio del Interior español habilitó 350 puntos de observación oficiales, muchos de ellos en zonas escasamente pobladas que forman parte de lo que se conoce como la ‘España vaciada’.

Para el Gobierno y los residentes de estas poblaciones, el eclipse se transformó en una oportunidad de mostrar regiones poco visitadas (se esperaba al menos medio millón de visitantes adicionales por el eclipse) e intentar alejar a los turistas de sus centros turísticos masificados, aunque también supuso el desafío de absorber un flujo repentino de personas.

De acuerdo con las autoridades españolas, más de 33.500 agentes de Policía fueron desplegados en las áreas de observación y en los accesos a esos lugares, con la atención puesta no solo en la seguridad, sino también en evitar el posible inicio de incendios forestales, apenas semanas después de que el más devastador de la historia del país arrasara 500 kilómetros cuadrados en Ávila y cuando otros focos de menor magnitud aún siguen activos en el sur y centro del país.

Por esa razón, y en medio de las temperaturas extremas que vive esta semana el país, se instó a los visitantes a evitar encender fuego, tirar basura o aparcar en zonas con vegetación seca.

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Imagen de portada: © France 24

En Medinaceli, un pueblo romano en lo alto de una colina en el noreste de España, los aficionados y curiosos ocuparon con varias horas de antelación los espacios de observación y colmaron restaurantes y bares.

Óscar Pérez, un estudiante de física de 24 años que viajó desde Alemania para presenciar el evento, no pudo contener su alegría: «Es la primera vez en mi vida que podré ver un eclipse total». «No sé dónde será el próximo, así que será genial verlo», le explicó a la agencia AP.

Durante meses, supermercados, farmacias, planetarios, museos y dependencias públicas han vendido o distribuido gratuitamente las gafas homologadas para observar el eclipse de manera segura. Los menos previsores tuvieron que apurarse y recorrer para encontrar lugares donde no se hubiesen agotado.

No fue el caso de Lola Guerreiro, quien pasó la noche en las montañas cerca de Arcos de las Salinas, en el este de España, donde se encuentra Galáctica, el centro de astronomía educativa más grande de Europa, y el observatorio de Javalambre.

Una persona toma una fotografía mientras la luna cubre parcialmente el sol durante un eclipse solar total, visto desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre en Arcos de las Salinas, cerca de Teruel, España, el 12 de agosto de 2026.
Una persona toma una fotografía mientras la luna cubre parcialmente el sol durante un eclipse solar total, visto desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre en Arcos de las Salinas, cerca de Teruel, España, el 12 de agosto de 2026. © Christian Hartmann / Reuters

«Ver un eclipse solar total ha sido un sueño mío durante muchos, muchos años, y no quería perder la oportunidad de vivirlo, aunque eso significara un viaje de siete horas», explicó a Reuters la mujer, que viajó en auto desde Extremadura para presenciar el fenómeno.

Un sentimiento similar manifestó Sergio, un italiano de 60 años, que se desplazó en una autocaravana con su familia hasta Arija, en el norte de España.

«Me emociono un poco porque sé que es una experiencia única en mi vida de ver un eclipse, un fenómeno como este», aseveró.

En Islandia, la oscuridad duró un poco más

La expectativa generada por el eclipse se convirtió en un rentable negocio para muchos. Por ejemplo, las habitaciones de hotel en Reikiavik, la capital de Islandia, costaron de media más de 1.000 dólares la noche del miércoles, de cara al primer eclipse solar total en el país nórdico desde 1954 y el primero visible en la capital desde 1433.

Con la estimación de hasta 20.000 visitantes extranjeros adicionales en un período turístico de por sí concurrido, el país de menos de 400.000 habitantes –donde, también, las gafas especiales ya estaban agotadas hace días– vivió el fenómeno con algo de dificultad por el cielo nublado y las lluvias.

Eso no impidió que cientos de miles de personas quedaran sumidas en la oscuridad total alrededor de las 17:44 (hora local) en la costa más occidental de Islandia y durante 2 minutos y 13 segundos, una duración más extensa que en la mayoría de las ciudades en las que se pudo observar el eclipse.

La iglesia Hallgrímskirkja se ve en la oscuridad durante un eclipse solar total en un día nublado en Reikiavik, Islandia, el 12 de agosto de 2026.
La iglesia Hallgrímskirkja se ve en la oscuridad durante un eclipse solar total en un día nublado en Reikiavik, Islandia, el 12 de agosto de 2026. © Marco di Marco / AP

«Fue como si todo un día hubiera llegado de golpe y se me puso la piel de gallina porque nos hizo reflexionar sobre la brevedad de la vida, cómo el tiempo puede ser diferente y depender de la perspectiva», afirmó a Reuters la abogada Eduarda Ortiz, de 33 años.

El divulgador científico y astrónomo Saevar Helgi Bragason le confesó a la agencia AFP que llevaba «más de diez años esperando» para contemplar «la noche más breve, repentina, hermosa, única y, ojalá, más memorable».

Para los científicos, el evento ofrece, asimismo, una oportunidad poco frecuente de estudiar la atmósfera del Sol y su capa más externa, con la esperanza de conocer más sobre los vientos solares y el campo magnético de la estrella.

Del mismo modo, la repentina e inquietante oscuridad provoca, según los expertos, una caída en las temperaturas y desorienta a los animales.

El eclipse interrumpe la luz permanente del verano en el Ártico

Por otro lado, en el círculo polar ártico, el eclipse trajo una breve noche en una región que, durante el verano del hemisferio norte, atraviesa meses en los que la luz diurna se extiende las 24 horas del día.

Varias personas observan un eclipse solar en la costa del Golfo de Finlandia, en San Petersburgo, Rusia, el 12 de agosto de 2026.
Varias personas observan un eclipse solar en la costa del Golfo de Finlandia, en San Petersburgo, Rusia, el 12 de agosto de 2026. © Dmitri Lovetsky / AP

Fue el caso de los 126 pasajeros del crucero MS Spitsbergen, que, tras 17 días de pleno día, presenciaron la intempestiva oscuridad en las aguas del fiordo de Rype, en el este de Groenlandia.

Su capitán, Sverre Rud, destacó que todos los pasajeros estaban «muy entusiasmados» por presenciar el fenómeno, que les brindó dos minutos de inesperado ocaso. «Cuando bajamos a desayunar hace un rato, se respiraba un ambiente casi navideño», explicó a AP, poco antes del fenómeno.

Fuera de las zonas alcanzadas por el eclipse total, el fenómeno parcial reunió a multitudes al aire libre en gran parte de Europa occidental, Canadá, el noroeste de África y Estados Unidos.

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En París, por ejemplo, los franceses se volcaron a espacios abiertos para observar el evento en el cielo, acompañados de familiares y amigos.

«Es muy emocionante ver este eclipse. Es cierto que impresiona, te hace ver que el universo es inmenso y nosotros somos muy pequeños aquí», concluyó un joven observador en la capital francesa.

Con Reuters, AP y AFP

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