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Vozinha, el arquero que convirtió a Cabo Verde en la gran historia del Mundial
La imagen final del viernes en Miami no fue solo la celebración argentina. También fue un reconocimiento: el de Lionel Messi, ocho veces Balón de Oro y considerado por muchos como el mejor futbolista de la historia, a un arquero que hace un mes era poco conocido para el gran público y que venía de atajar en la segunda división del fútbol portugués. Vozinha y su increíble Cabo Verde se fueron del Mundial por la puerta grande, aunque el resultado dijera otra cosa.
Argentina ganó 3-2, pero necesitó 120 minutos para sacarse de encima al aguerrido y digno equipo de Cabo Verde en los dieciseisavos de final.
Messi había adelantado al vigente campeón del mundo en el primer tiempo, tras un pase milimétrico de Lisandro Martínez. Deroy Duarte igualó en el complemento con un derechazo cruzado tras una buena jugada colectiva y el propio Lisandro Martínez pareció encaminar el partido en el arranque de la prórroga.
Sin embargo, Sidny Lopes Cabral tenía otra idea: clavó un derechazo al ángulo, inatajable para Emiliano «Dibu» Martínez. El golazo, que ya compite por ser el mejor del Mundial, desató la locura en el banco africano y entre los nuevos simpatizantes caboverdianos de todo el mundo.
El 3-2 definitivo llegó recién en el minuto 111, tras un córner que terminó con un cabezazo de Cristian Romero que se desvió en el defensor Diney Borges.
Entre gol y gol, el partido tuvo un protagonista repetido. Vozinha le ganó cuatro duelos personales a Messi: le tapó un mano a mano, un tiro libre ejecutado por sorpresa, un remate al ras del suelo sobre el final del tiempo regular y un zurdazo en el inicio del tiempo suplementario.
«Estamos un poco tristes porque hicimos lo suficiente para ganar», admitió el arquero después del encuentro ante la brasileña Cazé TV.
«Jugamos con el actual campeón del mundo y logramos jugar de igual a igual. Tenemos que estar satisfechos y orgullosos», agregó.
Un arquero que nadie vio venir
Nada en la trayectoria de Vozinha anticipaba semejante Mundial.
Nació en Mindelo, en la isla de São Vicente, el 3 de junio de 1986, y su vida profesional fue todo menos lineal: recién firmó su primer contrato como futbolista a los 26 años, y para mejorar sus reflejos recurrió a un método poco ortodoxo: estudiar videos de arqueros en YouTube.
Luego llegaron clubes en Angola, Moldavia, Chipre, Eslovaquia y Portugal, donde la temporada pasada apenas sumó minutos en el Chaves, de la segunda categoría lusa.
Con la camiseta nacional, en cambio, es otra la historia. Defiende el arco de Cabo Verde desde 2012 y disputó cuatro ediciones de la Copa África antes de llegar a este Mundial, el primero en la historia de su país.
El estallido llegó en el debut. Frente a España, Vozinha sostuvo el 0-0 con siete atajadas y se llevó el premio al mejor jugador del partido. Ningún arquero mayor de 40 años registraba semejante cantidad de intervenciones en un duelo mundialista desde Pat Jennings, que atajó diez remates para Irlanda del Norte contra Brasil en 1986.
A partir de esa tarde, su cuenta de Instagram se disparó: hasta este sábado 4 de julio acumulaba 22,9 millones de seguidores, más de cuarenta veces la población de su país.
La fama tuvo un efecto colateral inesperado: la presión mediática ayudó a resolver el trámite de visa que le impedía a su madre viajar a Estados Unidos.
Hasta su nombre esconde un guiño argentino. «Mi padre quería llamarme Valdano, por el delantero argentino Jorge Valdano, pero las autoridades no lo permitieron», contó en una entrevista con ESPN Brasil.
El registro civil aceptó la segunda opción, Josimar, en homenaje al lateral brasileño del Mundial de 1986. El apodo, en cambio, tiene raíz familiar: Vozinha remite a «abuelita» en portugués.
«Nunca viví con mis padres. Cuando nací, mi padre era militar y mi madre siempre tuvo que trabajar. Así que siempre crecí con mis abuelos», reveló el arquero en declaraciones a la FIFA.
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El país entero en el campo
Cabo Verde llegó a la fase eliminatoria como el país de menor población en lograrlo en la historia de los Mundiales. El equipo dirigido por Bubista terminó segundo en su grupo con tres empates, ante España, Uruguay y Arabia Saudita, y se despidió del torneo invicto en tiempo reglamentario tras enfrentarse, en cuatro partidos, a tres campeones del mundo: España, Uruguay y Argentina.
Antes del duelo con Argentina, Vozinha resumió en sus redes lo que estaba en juego para el archipiélago: «Serán más de 11 jugadores, será todo un pueblo en el campo. Porque no hay islas. No hay distancia. No hay fronteras. Somos una bandera».
Después del pitazo final llegó la escena que abrió esta historia: el saludo entre el arquero y Messi, el reconocimiento del campeón del mundo al hombre que estuvo a punto de arruinarle la noche.
La bandera se bajó en Miami, pero el fútbol caboverdiano difícilmente vuelva a ser invisible.
Con medios locales